hojaldre de Espinacas a la Catalana y Gratin de Mejillones

Tarta Hojaldrada de Espinacas y Mejillones gratinados | Alta Cocina en Casa
Hojaldre de Espinacas y Mejillones Gratinados | El Entrante Perfecto

Hojaldre de Espinacas y Gratin de mejillones, Una tarta crujiente con espinacas a la catalana, mejillones en una cremosa salsa de jerez y una fina costra dorada de gruyère. Huerta y mar reunidos en un bocado cálido y reconfortante.
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Tarta Hojaldrada de Espinacas y Mejillones: Alta Cocina en Casa

Introducción

En esta introducción se describe el hojaldre de espinacas y gratin de mejillones como opción sabrosa y equilibrada.

Hojaldre de Espinacas y Gratin de mejillones, Una receta cálida, reconfortante y llena de sabor que nace del encuentro entre la huerta y el mar.

Las tradicionales espinacas a la catalana, con sus piñones y pasas, se convierten aquí en la base de una tarta de hojaldre que incorporamos a un delicado gratin de mejillones y queso Gruyère.

Una elaboración sencilla en su planteamiento, pero capaz de ofrecer un resultado elegante y festivo.

Alta cocina con pocos ingredientes, donde la calidad del producto y el respeto por cada cocción marcan la diferencia.

Cada paso tiene una finalidad muy concreta y contribuye al resultado final:

  • ¿Por qué congelamos brevemente el hojaldre antes de hornearlo?
    Porque necesitamos que la mantequilla permanezca fría hasta entrar en el horno. De esta manera conseguimos que las capas de masa se desarrollen correctamente y obtenemos un hojaldre fino, crujiente y bien definido. Además, al hornearlo con peso evitamos que se deforme.
  • ¿Por qué cocinamos tan poco tiempo las espinacas y los mejillones?
    Porque ambos productos tienen una cocción muy corta. Las espinacas necesitan perder parte de su agua sin perder color ni textura, mientras que el mejillón, si se cocina en exceso, se vuelve rápidamente firme y seco. En ambos casos, una cocción breve permite conservar mejor sus cualidades.
  • ¿Por qué reducimos lentamente la salsa?
    Porque la reducción es la responsable de concentrar los sabores de la cebolla, el mejillón y la crema. Una reducción suave permite evaporar agua progresivamente y conseguir una salsa más intensa y cremosa, sin que la crema se corte ni los sabores marinos resulten excesivamente agresivos.

Para conseguir un buen resultado, evita estos fallos habituales:

  • Cocinar demasiado los mejillones: en cuanto se abren, deben retirarse. Una cocción prolongada endurece su carne y hace que pierdan jugosidad.
  • Dejar demasiada humedad en las espinacas o el puré de cebolla: el exceso de agua puede ablandar el hojaldre y hacer que la tarta pierda estructura.
  • Gratinar durante demasiado tiempo: el queso debe fundirse y dorarse ligeramente, pero un exceso de grilla puede secar los mejillones y quemar la superficie.

El secreto de esta receta está en controlar la humedad. El hojaldre debe mantenerse completamente crujiente y, para conseguirlo, tanto las espinacas como el puré de cebolla deben estar correctamente escurridos. No se trata de eliminar el sabor, sino de concentrarlo. La misma filosofía aplicamos a la salsa: reducir lentamente para obtener intensidad sin perder elegancia.

También recomiendo preparar con antelación todos los elementos, pero montar y gratinar la tarta justo antes de servir. De esta manera conseguiremos el contraste que hace especial al plato: hojaldre crujiente, espinacas tiernas, mejillones jugosos, salsa cremosa y una fina capa de queso gratinado.

Si quieres adaptar la receta, puedes probar estas opciones:

  • Con vieiras: sustituir parte o la totalidad de los mejillones por vieiras marcadas brevemente en sartén. El resultado será más delicado y apropiado para una ocasión especialmente festiva.
  • Con berberechos o almejas: podemos sustituir los mejillones por otros bivalvos, manteniendo el mismo sistema de cocción y aprovechando igualmente su jugo para elaborar la salsa.

Esta preparación funciona especialmente bien como entrante en un menú festivo, pero también puede presentarse en formato individual más pequeño como aperitivo o degustación.

La combinación de espinacas, frutos secos, pasas y marisco permite además utilizar la receta como base para tartaletas, volovanes o pequeñas piezas de hojaldre para un cóctel gastronómico.

Para obtener el mejor resultado, conviene tener en cuenta algunos detalles sobre el hojaldre de espinacas y gratin de mejillones:

  • La temperatura del hojaldre es fundamental. Mantenerlo frío antes del horneado ayuda a preservar la separación de las capas y favorece una textura más crujiente.
  • El control de la humedad es uno de los puntos críticos de la receta. El puré de cebolla y las espinacas deben estar bien escurridos para evitar que el hojaldre se reblandezca.
  • El líquido de cocción de los mejillones debe filtrarse cuidadosamente y utilizarse como elemento principal de la salsa. Es donde encontramos buena parte de la concentración de sabor marino del plato.
  • El gratinado debe ser corto e intenso. El objetivo es fundir y dorar el Gruyère sin prolongar innecesariamente la cocción de los mejillones.
  • Dificultad: 🔴🔴⚪⚪⚪
    Técnicas principales: horneado de hojaldre · salteado · cocción al vapor · reducción · triturado · gratinado · montaje · emplatado

Una receta que demuestra que no hacen falta muchos ingredientes para conseguir un plato elegante y lleno de personalidad.

La tradición de las espinacas a la catalana se encuentra aquí con el sabor del mar en forma de un delicado gratin de mejillones.

Si te gustan este tipo de combinaciones, puedes continuar con “Mejillones en escabeche, mousse de coliflor y gel de lichis”, otra forma de llevar este humilde molusco a un terreno más gastronómico.

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Tarta Hojaldrada de Espinacas y Gratin de mejillones

Course: Mar y HuertaCuisine: J.R. FarinDifficulty: 🔴🔴⚪⚪⚪
Cantidad

4

Hojaldres
Mise en place

1

hour 
Horneado Hojaldre

35

minutes

Una tarta hojaldrada crujiente con espinacas a la catalana, mejillones en una cremosa salsa de jerez y una fina costra dorada de gruyère. Huerta y mar reunidos en un bocado cálido y reconfortante...

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Ingredientes

  • PARA LOS MEJILLONES Y LA SALSA-CREMA
  • 1 Kg Mejillones

  • 30 gr Chalota picada

  • 25 gr Mantequillla

  • 40 ml Jerez seco

  • 60 ml Jugo de cebollas

  • 125 ml Líquido Cocción Mejillones

  • 150 Crema de leche

  • c.n. Sal y pimienta

  • PARA LAS ESPINACAS
  • 300 gr Espinacas baby

  • 20 ml Aceite oliva

  • 25 gr Piñones

  • 40 gr Pasas remojadas

  • c.n. Sal, pimienta, moscada

  • PARA EL PURÉ DE CEBOLLAS
  • 250 gr Cebollas en juliana

  • 25 gr Mantequillla

  • 15 ml Aceite oliva suave

  • 100 ml Caldo de pollo

  • MONTAJE Y ACABADOS
  • 250 gr Hojaldre

  • 15 ml Aceite de Canela

  • 120 gr Queso Gruyére

  • 4 Ramas de perejil y Tomillo

  • c.n. Gotas de Sriracha (opcional)

Elaboración

  • HOJALDRE
  • Con un cortapastas, cortamos cuatro discos de unos 10 cm, los pinchamos con un tenedor y los llevamos al congelador durante unos minutos.
  • Este pequeño paso nos ayudará a conseguir un hojaldre mucho más crujiente, ya que mantenemos la mantequilla bien fría hasta el momento del horneado.
  • Sacamos los discos del congelador y los pintamos con aceite de canela. Los cubrimos con papel de horno y colocamos encima otra placa, con algo de peso. Lo que buscamos es que el hojaldre quede perfectamente plano y uniforme.
  • Horneamos a 180ºC durante 30-35 min. Retiramos las placas y el papel, y ya tendremos un hojaldre fino, dorado y muy crujiente. Una vez frío, lo reservamos bien protegido de la humedad.
  • ESPINACAS A LA CATALANA
  • Empezamos tostando ligeramente los piñones, sin añadir grasa y a fuego muy suave. En cuanto empiecen a tomar color, los retiramos.
  • En la misma sartén añadimos un poco de aceite de oliva, añadimos las pasas remojadas y escurridas y las salteamos las durante unos segundos. Incorporamos las espinacas baby, seguidamente los piñones todtados y tapamos la sartén.
  • Las espinacas necesitan muy poco tiempo. Con un par de minutos será suficiente para que pierdan parte de su agua, pero mantengan su color y su textura.
  • Finalmente, sazonamos con pimienta recién molida y un poco de nuez moscada.
  • Las reservamos a temperatura ambiente.
  • PURÉ DE CEBOLLA
  • Cortamos las cebollas en juliana. En esta ocasión he utilizado cebolla amarilla, la de toda la vida, porque para este tipo de preparación me parece perfecta.
  • Las ponemos en un cazo y añadimos la mantequilla, un poco de aceite de oliva y una pizca de sal.
  • Tapamos y cocinamos suavemente durante unos 10 min, hasta que la cebolla empiece a tomar algo de color. Añadimos el caldo de pollo y continuamos la cocción hasta que la cebolla esté completamente tierna.
  • aquí viene un detalle importante: tenemos que escurrirla muy bien. Cuanta menos humedad conserve, más concentrado y fino será nuestro puré.
  • Trituramos hasta conseguir una textura completamente lisa y reservamos tanto el puré como el jugo de cocción que hemos filtrado
  • Este jugo no lo vamos a tirar. Lo utilizaremos más adelante para preparar la salsa de mejillones.
  • MEJILLONES
  • Fundimos un poco de mantequilla, añadimos las chalotas y las rehogamos brevemente. Incorporamos el Jerez seco y dejamos que evapore el alcohol.
  • ñadimos los mejillones, bien limpios y sin las barbas, y tapamos. No queremos cocinarlos demasiado. Simplemente necesitamos que se abran. En cuanto estén abiertos, los retiramos.
  • Aquí es importante no pasarnos con la cocción. El mejillón agradece una cocción corta; si nos excedemos, perderá buena parte de su ternura.
  • Filtramos con cuidado el líquido de cocción, pasándolo por una gasa. Este jugo es puro sabor y va a ser una parte fundamental de nuestra salsa.
  • Sacamos los mejillones de sus conchas y los sumergimos en el líquido filtrado. Los dejamos reposar a temperatura ambiente.
  • SALSA
  • Vamos ahora con la salsa, que será el nexo de unión de todos los elementos. Volvemos a colar el jugo donde tenemos los mejillones y medimos 125 mililitros.
  • En un cazo ponemos el jugo de cocción de la cebolla, los 125 mililitros del líquido de los mejillones. Por último, incorporamos la crema de leche.
  • Removemos y cocinamos a fuego suave, dejando que la salsa vaya reduciendo poco a poco. Queremos reducirla aproximadamente 2/3 partes, hasta conseguir una salsa cremosa, intensa y con todo el sabor marino. La reducción tiene que ser suave, sin prisas. Buscamos concentración, pero sin perder esa textura cremosa.
  • Apagamos el fuego y añadimos los mejillones. Los mezclamos con cuidado para no romperlos y los dejamos reposar tapados unos instantes mientras terminamos de preparar el plato.
  • MONTAJE Y GRATINADO
  • Rallamos el queso.En esta ocasión voy a utilizar un buen gruyère, pero podéis sustituirlo por el queso que más os guste. Y ahora sí, ya tenemos todos los elementos preparados.
  • Sobre una placa cubierta con papel de aluminio colocamos un aro de emplatar y, en el fondo, ponemos uno de nuestros discos de hojaldre.
  • Extendemos encima una fina capa de puré de cebolla. A continuación añadimos las espinacas, procurando formar una capa uniforme. Las repartimos bien y las alisamos con el dorso de una cuchara.
  • Sobre las espinacas colocamos los mejillones que tenemos dentro de la salsa, formando un roseton, cubriendo todo el aro, toda la superficie de las espinacas.
  • Ya para finalizar, terminamos con una generosa cantidad de queso rallado y cuando digo generosa es generosa.
  • nos vamos al gratinado. 3 min bajo el grill, a 225ºC. Buscamos que el queso quede bien fundido, ligeramente dorado y con una fina capa crujiente.
  • EMPLATADO
  • Con una espátula, cogemos la tarta con el aro incluido y la colocamos en el centro de un plato llano. Con cuidado, retiramos el aro.
  • En el centro de la tarta colocamos unas ramas de perejil y tomillo. Con el calor que desprende la tarta, las hierbas empezarán a liberar todos sus aromas.
  • Alrededor marcamos unos puntos de nuestra salsa-crema, en el centro de cada uno, añadimos un punto más pequeño de salsa Sriracha. Con un palillo, trazamos desde el centro hacia el exterior para formar una pequeña lágrima. Servimos inmediatamente.

Notas

  • Un consejo: el grill debe estar completamente caliente antes de introducir las tartas. Así conseguimos dorar rápidamente el queso sin prolongar innecesariamente la cocción del mejillón.

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