Tarta salada de San Valentín: queso, cebolla y bacon

Tarta salada de Queso, Cebolla y Bacon
Tarta salada de Queso, Cebolla y Bacon

Hoy te traigo una receta muy especial para San Valentín: una tarta salada de queso, bacon y cebolla, pensada para compartir, emocionar y disfrutar en familia.
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Tarta De san Valentin: salada de 3 quesos, cebolla y bacon

Las tartas de queso se han ganado un lugar privilegiado en la gastronomía por su versatilidad y su capacidad para adaptarse a todo tipo de ocasiones.

Aunque durante años han estado asociadas casi en exclusiva al mundo dulce, lo cierto es que las tartas de queso saladas llevan tiempo conquistando paladares como plato protagonista en reuniones familiares.

En esencia, una tarta de queso es una preparación cremosa, equilibrada y reconfortante.

El queso aporta cuerpo y carácter, mientras que el resto de ingredientes se adaptan al contexto: dulces cuando pensamos en postres, o salados cuando buscamos sabores más intensos y contundentes.

En los últimos años, las tartas saladas de queso han pasado de ser una rareza a convertirse en una opción habitual en blogs de cocina, cartas de restaurantes y eventos.

Su éxito se debe, en gran parte, a su enorme capacidad de adaptación.

A diferencia de las versiones dulces, las saladas permiten jugar con contrastes y matices:

  • Sabores suaves o intensos según el tipo de queso
  • Texturas cremosas combinadas con ingredientes crujientes
  • Aromas que recuerdan a la cocina casera y tradicional

Además, funcionan igual de bien como entrante, plato principal o incluso como parte de un buffet frío.

El queso es el alma de cualquier tarta de este tipo. En las versiones saladas, su presencia se percibe de forma más directa, sin el dulzor que enmascare su sabor.

Esto permite disfrutar de perfiles más complejos, desde notas suaves y lácteas hasta matices más curados o ahumados.

La combinación del queso con ingredientes como verduras, carnes o toques crujientes convierte estas tartas en platos completos, con personalidad propia y fáciles de adaptar a la temporada o al gusto de cada casa.

Las tartas saladas de queso son una solución práctica y resultona en muchas situaciones:

  • Comidas y cenas informales
  • Reuniones con amigos o familia
  • Celebraciones donde se busca algo diferente
  • Platos que se pueden preparar con antelación

Su presentación suele ser sencilla, pero elegante, lo que las convierte en una opción perfecta cuando se quiere quedar bien sin complicaciones.

Las tartas de queso, y especialmente las versiones saladas, demuestran que este clásico no entiende de límites.

Son versátiles, sabrosas y capaces de adaptarse a cualquier mesa, como ocurre con propuestas tan apetecibles como la tarta salada de queso, cebolla y bacon con crujiente de puerros.

Para cerrar, si te apetece una versión para San Valentín pero en formato dulce, aquí te dejo el enlace a la receta de: “Tarta de San Valentin, frambuesas y rosas”. ¡Te encantará”

Imprimir la receta

Tarta salada de 3 quesos, cebolla y bacon

Course: Tartas SaladasCuisine: ContemporáneaDifficulty: Cocinero
Tartas (6cm)

6

unidades
Mise en place

45

minutes
Cocción y Horneado

50

minutes

Una base crujiente de galletas saladas con mantequilla tostada, sobre la que elaboramos una crema de tres quesos: queso crema, brie y reblochon, aromatizada con cinco pimientas...

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Ingredientes

  • PARA LA BASE DE GALLETA
  • 90 gr Galletas Tuc o Crackers

  • 50 gr Mantequilla tostada

  • PARA LA BASE DE QUESO
  • 150 gr Queso crema

  • 75 gr Queso Reblochon

  • 75 gr Queso Brie

  • 50 ml Crema de leche

  • 2 Huevos enteros pequeños

  • 1 c.n. Sal y pimienta

  • PARA EL RESTO DE PREPARACIONES
  • 200 gr Cebolla limpia

  • 20 gr Mantequilla

  • 20 gr Aceite de oliva

  • 25 ml Vino blanco o de jerez

  • 75 ml Caldo de pollo

  • 100 gr Bacon

  • 100 gr Puerro

  • 1 c.n. Aceite de oliva para freir

  • 50 ml crema de leche

Elaboración

  • Lo primero es pelar y cortar las cebollas en juliana.
  • En un cazo, fundimos la mantequilla junto con el aceite de oliva. Añadimos las cebollas, una pizca de sal, encendemos el fuego y las rehogamos durante unos minutos.
  • continuación, tapamos el cazo y prolongamos la cocción, removiendo de vez en cuando, hasta que se haya evaporado el agua de la propia cebolla.
  • Cuando ya casi no quede humedad, vertemos el vino y dejamos que reduzca casi por completo.
  • Después, incorporamos el caldo de pollo y dejamos cocer unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté tierna pero sin deshacerse.
  • Por último, pasamos la cebolla por un colador, separando la cebolla del jugo de cocción.
  • Seguimos con el puerro. Cortamos la parte blanca en juliana, en tiras de unos 8 a 10 cm de largo aproximadamente.
  • Ponemos abundante agua con sal a hervir, cuando rompa el hervor, blanqueamos los puerros durante unos 30 segundos.
  • Apagamos el fuego y los pasamos inmediatamente a un bol con agua fría y hielo para cortar la cocción.
  • Después, los escurrimos en un colador y los dejamos reposar un buen rato, para que suelten la mayor cantidad de humedad posible.
  • Cortamos el bacon en brunoise, en dados de aproximadamente ½ cm.
  • Ponemos una sartén al fuego, sin añadir nada de grasa, y cuando esté bien caliente incorporamos el bacon. Lo vamos sofriendo hasta que quede bien crujiente y haya soltado toda su grasa.
  • Después, lo pasamos por un colador y reservamos por separado el bacon y la grasa.
  • Vamos a preparar un poco de mantequilla tostada. En un cazo ponemos la mantequilla y, a fuego suave, la dejamos fundir.
  • La mantenemos al fuego hasta que evapore todo el suero que contiene y adquiera un ligero color tostado. Al dorarse, la mantequilla desarrolla un sabor a avellana que dará un toque extra a las galletas saladas de la base.
  • Cuando esté en su punto, la pasamos por un colador y la reservamos a temperatura ambiente.
  • Ponemos las galletas saladas en un procesador de alimentos y las trituramos sin que lleguen a convertirse en polvo. Después, las volcamos en un bol y, de momento, las reservamos así.
  • Retiramos la corteza exterior tanto del brie como del reblochon y los cortamos en trozos grandes. Se pueden sustituir por cualquier queso de pasta blanda.
  • continuación, ponemos en el procesador el queso crema junto con los quesos troceados. Añadimos los huevos, la nata, una pizca de sal y un poco de pimienta, y trituramos hasta obtener una crema suave, lisa y homogénea.
  • Ahora pasamos la mezcla de queso a un bol y agregamos dos cucharadas soperas de la cebolla cocida y dos cucharadas de su jugo.
  • Por último, incorporamos el bacon crujiente y mezclamos con cuidado. Este es el momento de rectificar de sal y pimienta si fuese necesario.
  • Dejamos reposar la crema de queso a temperatura ambiente durante unos 30 minutos, para que se asiente y gane sabor.
  • Vamos con la tarta de queso. Pintamos el interior de los aros de emplatar con un poco de aceite de girasol. Cortamos tiras de papel de horno ajustadas a la altura del aro y forramos el interior.
  • Mezclamos la galleta triturada con la grasa del bacon y la mantequilla tostada, removiendo bien hasta que las migas queden completamente empapadas.
  • Colocamos un par de cucharadas de esta base en el fondo de cada molde, prensamos bien para que quede compacta. La base debe tener aproximadamente ½ cm de grosor.
  • Con ayuda de una manga pastelera, rellenamos los aros con la crema de queso procurando no llegar hasta el borde, dejando un espacio libre de ½ cm más o menos.
  • Llevamos al horno precalentado a 175ºC durante unos 20 minutos. Sacamos del horno y dejamos templar un poco antes de desmoldar.
  • En un cazo, calentamos abundante aceite a fuego medio, como si fuéramos a freír patatas. Sumergimos los puerros y los dejamos freír hasta que tomen un poco de color y queden crujientes y dorados. Los sacamos y los escurrimos sobre papel absorbente.
  • Para la salsa de cebolla, ponemos en otro cazo el jugo de cebolla que habíamos reservado. Lo dejamos reducir durante un minuto, añadimos los 50 ml de nata y dejamos cocer hasta que espese ligeramente.
  • Para el emplatado, colocamos una fina capa de salsa de cebolla en el centro del plato. Encima ponemos la tarta de queso y terminamos haciendo una pequeña madeja con el puerro frito, colocándolo sobre la tarta como si fuera azúcar hilado. Decoramos con unas hierbas frescas y servimos.

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