
Un flan de avellanas con la textura sólida y delicada de un flan clásico, la cremosidad de una crema de caramelo montada como nata y, escondida en el plato, una esfera que se rompe y deja brotar una salsa líquida de pan con chocolate.
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Introducción
El Flan de Avellanas, una interpretación gastronómica de un postre clásico en la que la avellana se convierte en el hilo conductor de todo el plato.
El flan, de textura delicada y sedosa, se acompaña de una crema montada de caramelo que aporta untuosidad y dulzor, mientras que las esferas de pan y chocolate introducen el elemento sorpresa.
Su fina cápsula de manteca de cacao permanece firme en el exterior y guarda en su interior una salsa ligera de chocolate, pan tostado, AOVE y un punto de sal Maldon.
El resultado es un postre basado en el contraste de texturas, temperaturas y aromas, donde cada elemento tiene su función y todos se complementan.
por qué?
Cada paso tiene una finalidad muy concreta y contribuye al resultado final:
- La leche funciona como vehículo para extraer los aromas de la avellana.Incorporar las avellanas después de llevar la leche a ebullición favorece una extracción intensa.
- El reposo prolongado permite que los aromas se integren.La doble filtración proporciona una textura más limpia y sedosa.
- Batir poco los huevos evita incorporar aire y reduce la formación de pequeños poros durante la cocción.
- El baño María protege el flan frente a un exceso de calor.
Errores comunes
Para conseguir un buen resultado, evita estos fallos habituales:
Batir demasiado los huevos: incorpora aire y puede generar agujeros.
No filtrar la mezcla: perjudica la textura final.
Utilizar una leche de avellanas sin reposo: el sabor será menos profundo.
Baño María en ebullición: puede provocar una cocción demasiado agresiva.
Temperatura excesiva del horno: produce un flan más seco y poroso.
Desmoldar demasiado caliente: el flan puede romperse.
Consejos del chef
- El secreto de este flan está en el reposo.
- Si es posible, preparar la leche de avellanas el día anterior.
- Cuanto más tiempo tenga para reposar en frío, más integrada estará la combinación de avellana y canela.
- No tengamos prisa durante el filtrado.
- Una leche perfectamente limpia se traduce en un flan mucho más fino.
- En la cocción, debemos buscar un baño María tranquilo, sin ebullición.
- Y recordad: el tiempo indicado es orientativo; cada horno trabaja de una manera diferente.
- La textura correcta debe ser firme en el exterior y delicadamente cremosa en el interior.
Variantes
El concepto admite diferentes interpretaciones sin perder su identidad:
- Avellana y café: incorporar una pequeña cantidad de café soluble o una infusión de café a la leche.
- Avellana y naranja: añadir piel de naranja durante la infusión.
- Avellana y chocolate: incorporar chocolate negro a la base del flan.
- Avellana y vainilla: sustituir la canela por vainilla.
Observaciones técnicas
Para obtener el mejor resultado, conviene tener en cuenta algunos detalles:
- La temperatura de la leche al triturar las avellanas debe ser moderada; demasiado caliente puede alterar el resultado aromático.
- El reposo en frío es fundamental para conseguir una extracción más completa de los aromas.
- Una filtración fina garantiza una leche limpia y favorece una textura sedosa en el flan.
- Los huevos deben mezclarse, no montarse; el objetivo es evitar incorporar aire.
- El baño María no debe hervir durante la cocción.
- Los 140 ºC son una referencia, ya que el comportamiento de cada horno puede variar considerablemente.
- El enfriamiento progresivo dentro del baño María ayuda a evitar cambios bruscos de temperatura.
- Dificultad
- ⭐⭐⭐⭐☆ Alta
- Elaboración del flan: ⭐⭐⭐☆☆
- Crema de caramelo: ⭐⭐⭐☆☆
- Salsa de pan con chocolate: ⭐⭐⭐☆☆
- Elaboración de las esferas: ⭐⭐⭐⭐☆
- Emplatado y acabado: ⭐⭐⭐⭐☆
Conclusión
Un postre que parte de la sencillez de un flan tradicional y lo transforma mediante técnica, contraste y equilibrio.
La avellana, el caramelo y el chocolate se encuentran en diferentes texturas para crear una experiencia elegante y sorprendente, sin perder de vista el sabor reconocible y reconfortante de la repostería clásica.
Y si te gusta el chocolate no dejes de probar esta receta: “Brownie con frutos secos y mandarina asada con canela”. Pura delicia.

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